La salud de tus hijos es lo más importante.
Cuando se enferman, especialmente con diarrea o sarampión, pierden el apetito y su cuerpo no absorbe los nutrientes necesarios. Esto puede afectar su crecimiento.
¡Anímalos a comer y beber!
Después de la enfermedad, ofréceles comidas extras para recuperar el peso perdido.
Recuerda: un niño está sano cuando recupera su peso inicial
¡Ayudar a nuestros hijos a recuperarse es una tarea de todos los días!
Cuando están enfermos, su cuerpito necesita más cuidados. La falta de apetito es común, pero podemos ayudarlos ofreciéndoles sus comidas favoritas, en pequeñas porciones y con frecuencia.
¡La clave está en la paciencia y el cariño!
Aunque las enfermedades son inevitables, podemos ayudar a prevenirlas con una buena alimentación y hábitos de higiene.
¡Recuerda! Un niño sano es un niño feliz y lleno de vida.
Además, es fundamental llevarlos al médico para un seguimiento adecuado.


No hay comentarios:
Publicar un comentario