Con el paso de los años, se produce una disminución en la actividad de los músculos y órganos, lo que conlleva una reducción en la tasa metabólica. Las necesidades energéticas de cualquier ser vivo se calculan como la suma de varios componentes. La energía que el cuerpo requiere en reposo absoluto y a temperatura constante se conoce como Tasa de Metabolismo Basal (TMB), que representa la cantidad mínima de energía necesaria para mantener las funciones vitales. Por lo general, la mayor parte de las calorías de los alimentos que consumimos se utilizan para cubrir esta demanda.
La TMB está influenciada por factores como el peso corporal, la proporción entre tejido magro y graso, la superficie corporal, el tipo de piel e incluso la adaptación a temperaturas externas. Por ejemplo, los niños tienen tasas metabólicas más altas debido a una mayor proporción entre superficie y masa corporal, mientras que en los adultos mayores esta tasa es más baja. Además, las mujeres tienden a tener una TMB ligeramente inferior a la de los hombres, en parte debido a una mayor cantidad de tejido graso.


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