Amamantar ofrece numerosos beneficios tanto para el bebé como para la madre:
Fácil digestión: La leche materna se digiere fácilmente, previniendo el sobrepeso en el bebé y la obesidad durante la infancia y en etapas posteriores de la vida.
Menos alergias: A diferencia de otros alimentos sustitutos, la leche materna rara vez provoca alergias.
Menos sales minerales: Contiene solo un tercio de las sales minerales presentes en la leche de vaca, reduciendo la carga en los riñones del bebé.
Adecuado balance de fósforo y calcio: Contiene menos fósforo que la leche de vaca, lo que favorece niveles saludables de calcio.
Mayor resistencia a enfermedades: Los bebés amamantados son menos propensos a enfermarse durante el primer año de vida.
Seguridad y practicidad: No hay riesgo de contaminación y no requiere utensilios especiales, estando siempre disponible a la temperatura adecuada.
Económico: No necesita biberones, esterilizadores ni fórmulas especiales.
Beneficios para la madre: Ayuda a la contracción del útero, promoviendo su recuperación a su tamaño y lugar normales. Además, inhibe la ovulación y la menstruación en algún grado, funcionando como un método anticonceptivo natural. También contribuye a la pérdida de los depósitos de grasa acumulados durante el embarazo.
Fortalecimiento del vínculo madre-hijo: Proporciona contacto piel con piel de seis a ocho veces al día, ofreciendo gratificación emocional, intimidad y la oportunidad de compartir amor y placer.


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