Desde el momento en que una planta es cortada, comienza a perder nutrientes. Dado que este proceso es inevitable, lo ideal es adquirir pequeñas cantidades lo más frescas posible y almacenarlas adecuadamente. Algunas verduras de hoja, que se conservan a temperatura ambiente en lugar de refrigerarse, pueden perder más del 20% de su vitamina C. Para minimizar la pérdida de nutrientes, es recomendable almacenarlas a bajas temperaturas, siendo el refrigerador una excelente opción.
Para un correcto almacenamiento, es importante conocer las características de cada verdura y el tipo de envase adecuado. En general, las bolsas plásticas permiten mantener la humedad óptima del aire (90%). Sin este empaque, las verduras de hoja como la lechuga, espinaca y acelga, que deben conservarse entre 0°C y -1°C, tienden a secarse rápidamente y a desarrollar sabores poco agradables, los cuales se intensifican tras la cocción.
Congelación: beneficios y consideraciones
Congelar los alimentos ralentiza la mayoría de las reacciones químicas responsables de su descomposición. Los azúcares, grasas y proteínas se preservan adecuadamente, al igual que los minerales, aunque las vitaminas tienden a disminuir con el tiempo. Por ejemplo, después de seis meses de congelación, los alimentos pueden perder entre el 50% y el 90% de sus vitaminas.
Algunos estudios sugieren que las verduras congeladas pueden conservar mejor sus nutrientes en comparación con las frescas. Esto puede parecer contradictorio, pero tiene sentido si se considera que el transporte y almacenamiento de verduras frescas pueden provocar una pérdida de hasta el 40% de sus vitaminas. Por lo tanto, la congelación inmediata después de la cosecha ayuda a preservar sus propiedades nutritivas. Sin embargo, es fundamental que el proceso de congelación se realice rápidamente y bajo condiciones óptimas.
La temperatura de congelación debe ser de -18°C o inferior, y mantenerse constante desde el momento de la congelación hasta su venta. Para garantizar la calidad del alimento, es importante no interrumpir la cadena de frío. Aquí algunas recomendaciones útiles al adquirir alimentos congelados:
• Asegúrese de que la temperatura del congelador se mantenga por debajo de -18°C.
• Revise la fecha de caducidad.
• Al comprar alimentos en bolsas plásticas (como arvejas), agítelas para verificar que las verduras estén sueltas. Si forman un bloque sólido o presentan escarcha en el empaque, evite comprarlas.
• Adquiera los productos congelados al final de su compra y evite exponerlos al calor durante el traslado a casa.
Si su estilo de vida requiere el uso frecuente de alimentos congelados, tome en cuenta algunas medidas de seguridad. No obstante, recuerde la importancia de consumir alimentos frescos y equilibrar su dieta con productos naturales.
• Asegúrese de que las verduras a congelar estén frescas, limpias y en buen estado.
• Escalde las hortalizas brevemente en agua hirviendo para preservar su contenido de vitamina C.
• Utilice recipientes limpios y bolsas plásticas herméticas.
• Etiquete los paquetes con el nombre del alimento y la fecha de congelación.
• Evite sobrecargar el congelador, ya que esto puede afectar su eficiencia en la congelación.
Siguiendo estas recomendaciones, podrá mantener la calidad y el valor nutricional de sus alimentos congelados mientras disfruta de una alimentación saludable.





























